sábado, 18 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
Belén de Navidad
El belén, también llamado nacimiento, pesebre, portal o pasitos en los diferentes países y regiones de habla hispana, es la representación plástica de escenas de la Natividad de Jesucristo, que se suele exponer durante la Navidad en hogares, iglesias y muchos centros públicos, como escuelas, organismos oficiales, comercios, etc. La construcción y exhibición de belenes forma parte de la liturgia navideña en muchas partes del mundo, especialmente en la tradición católica.
Roscón de Reyes
El roscón de Reyes (denominado también rosca de Reyes o rosco de Reyes) es un bollo elaborado con una masa dulce con forma de toroide adornado con rodajas de fruta cristalizada (escarchada) o confitada de colores variados, que se sirve en España el día 6 de enero denominado día de Reyes y que es propio de la repostería española (que a su vez lo tomó de la repostería francesa: Galette des Rois).[1] Por influencia posterior este bollo navideño se sirve igualmente en otros países hispanos (principalmente en Argentina y en México) durante las mismas fechas, así como en Portugal. Es frecuente que se acompañe de una taza de chocolate. Se puede servir en el desayuno o en la merienda. La masa con la que suele estar elaborado se aromatiza con agua de azahar, que le proporciona un aroma característico.
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Reyes Magos 2010
La Cabalgata de Reyes Magos es un desfile de carrozas típico, en las ciudades españolas y algunas mexicanas, en el que los Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar) y sus pajes y ayudantes lanzan caramelos y pelotas a los niños que les observan desde la calle.
Se celebra cada 5 de enero por la tarde. Al llegar la noche los niños deben acostarse temprano y a la mañana siguiente tienen los regalos de los Reyes Magos que han solicitado previamente en una carta.[1] Según la tradición los niños que se han comportado mal durante el pasado año reciben carbón de caramelo.
Lotería de Navidad 2010
El Sorteo Extraordinario de Navidad, también conocido como Sorteo o Lotería de Navidad, es uno de los sorteos de lotería más populares que se celebra en España cada 22 de diciembre, y que tiene lugar, generalmente, en el salón de sorteos de Loterías y Apuestas del Estado, en Madrid. El premio máximo recibe el nombre de El Gordo, que desde 2005 tiene un valor de 3 millones de euros al billete (300.000 euros por décimo). El periodo de venta de este sorteo es el más largo del año, ya que las administraciones reciben los números las primeras semanas de julio. Por ello no es de extrañar que sea también el más vendido y popular de los sorteos.
Campanadas 2010 y 12 uvas
Las doce uvas es una tradición española que consiste en comerse 12 uvas, una por cada campanada del reloj de la Puerta del Sol a las 12 de la noche del 31 de diciembre (Nochevieja). El lugar tradicional de las 12 campanadas en España es la Puerta del Sol (Madrid), donde se encuentra el conocido reloj de la Casa de Correos (Véase: Historia de la Puerta del Sol).
Villancicos de Navidad
Un villancico es una composición musical, y la forma poética asociada, tradicional de España, Latinoamérica y Portugal, país en el que se denomina vilancete (villancet en catalán). Estas piezas fueron populares entre los siglos XV y XVIII. Los villancicos eran originariamente canciones profanas con estribillo, de origen popular y armonizadas a varias voces. Posteriormente comenzaron a cantarse en las iglesias y a asociarse específicamente con la Navidad. Compositores notables de villancicos fueron entre otros Juan del Enzina, Pedro de Escobar, Francisco Guerrero, Gaspar Fernandes y Juan Gutiérrez de Padilla.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
El Método Grönholm
Podéis encontrar las actividades sobre la película aquí: http://marcoele.com/descargas/9/arjonilla-elmetodogronholm.pdf
sábado, 13 de noviembre de 2010
Temas sobre biomedicina
Anorexia
¿Qué es?
La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.
Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico. Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 por ciento, en los casos más críticos, de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.
Causas
Su causa es desconocida, pero los factores sociales parecen importantes. Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia, es probable que una parte de la población tenga una mayor predisposición física a sufrir este trastorno, independientemente de la presión que pueda ejercer el entorno. Por ello existen de factores generales que se asocian a un factor desencadenante o cierta vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el desarrollo de la enfermedad: la propia obesidad, del enfermo, obesidad materna, muerte o enfermedad de un ser querido, separación de los padres, alejamiento del hogar, fracasos escolares, accidentes, sucesos traumáticos.
Síntomas de Anorexia
Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por el enfermo y por una percepción errónea del propio cuerpo. En consecuencia, los problemas endocrinos se hacen evidentes en un espacio de tiempo relativamente corto. Los principales síntomas que determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:
• Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo.
• Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
• Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
• Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea). Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados: estreñimiento, amenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.
Pero es la familia la que detecta los síntomas que dan la voz de alarma: Preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos, constante sensación de frío, reducción progresiva de los alimentos, obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte, utilización de trampas para evitar la comida e hiperactividad.
A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones.
Diagnósticos
La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.
Tratamientos
Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:
• Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar.
• Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
• Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares. Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios.
BULIMIA
¿Qué es?
Las personas que padecen bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos autoinducidos o empleo de laxantes o diuréticos o ambos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.
Los bulímicos tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y, en general, su peso es normal, por lo que resulta difícil detectar la enfermedad. En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.
Causas
En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar. El enfermo de bulimia siempre se ve gordo, aun cuando su peso es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Hasta el momento se desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el desarrollo de la enfermedad y son más conocidos algunos factores desencadenantes relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la anorexia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las ideas distorsionadas del propio cuerpo.
Síntomas de Bulimia
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:
• Atracones o sobreingesta de alimentos: El enfermo come una gran cantidad de alimentos en un espacio de tiempo muy corto. No tiene control sobre la ingesta y es tal la ansiedad que cree que no puede parar de comer.
• Para prevenir el aumento de peso y compensar el atracón o el exceso de las comidas se provoca vómitos, utiliza laxantes, diuréticos, fármacos, o recurre a otros medios que le permitan controlar el peso, como la practica abusiva de actividades deportivas.
• Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de dos veces por semana.
• La autoestima del enfermo es baja y la identifica con su cuerpo.
Asimismo, se producen otros cambios físicos y emocionales (depresión, ansiedad) que manifiestan el desarrollo de la enfermedad. Los bulímicos se ven gordos, incluso cuando su peso es normal; se avergüenzan de su cuerpo y lo rechazan, por lo que intentan hacer dieta en todo momento. A pesar de todo, la ingestión compulsiva a escondidas o durante la noche es una de las principales características de esta patología. Pueden llegar a gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa, que comienza a desaparecer misteriosamente de la despensa. No sienten ningún placer al comer ni preferencias en cuanto al tipo de alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar los lugares en los que hay comida y procuran comer solos. Su comportamiento suele ser asocial, tienden a aislarse, y la comida es su único tema de conversación. Además, la falta de control sobre los alimentos les produce grandes sentimientos de culpa y vergüenza.
En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad se encuentran la debilidad, dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el aumento de las glándulas salivales y parótidas, problemas con los dientes, mareos, pérdida de cabello, irregularidades menstruales, y bruscos aumentos y reducciones de peso, aunque generalmente no sufren una oscilación de peso tan importante como la que se manifiesta en la anorexia. La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos como la cleptomanía, el alcoholismo o la promiscuidad sexual.
Diagnósticos
El médico sospecha bulimia nerviosa si una persona está demasiado preocupada por el aumento de su peso, que presenta grandes fluctuaciones, en especial si existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes. Otras pistas incluyen cicatrices en los nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito, erosión del esmalte dental debido al ácido del estómago y un valor bajo de potasio sanguíneo. El diagnóstico resulta complicado ya que los episodios de voracidad y vómitos se ocultan con facilidad.
Tratamientos
Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo a menudo puede ayudar a controlar la bulimia nerviosa, incluso cuando la persona no parece deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración del fármaco.
EUTANASIA
A través de los distintos análisis realizados en torno al tema de la eutanasia desde el punto de vista moral, religioso y científico-sanitario, hemos llegado a la conclusión de la inexistencia de unos criterios unificados, de modo que dentro de cada posición existen multitud de variantes y puntos enfrentados, dando lugar a una amplia heteredoxia dialéctica en torno al tema de la eutanasia.
Resulta probado que el mismo transcurso histórico ha favorecido la prevalencia de unas vertientes ideológicas por encima de otras; motivadas a su vez por diversos factores como son por ejemplo, la expansión de las diferentes religiones, los nuevos postulados filosóficos y políticos, el avance científico y tecnológico... en la práctica ésto lo que ha supuesto es que el tratamiento dado a la eutanasia haya adquirido características bien distintas a lo largo del tiempo.
En los últimos tiempos se ha desarrollado un debate en torno a la acuñación de nuevos conceptos y otros no tan nuevos que han necesitado ser objeto de una redefinición para poder ser adaptados a las nuevas demandas sociales. Términos como cuidados paliativos, eutanasia pasiva, activa, indirecta, testamento vital, encarnizamiento terapéutico, muerte cerebral etc...
Se han convertido en conceptos que han superado un cierto tabú social para inundar el ámbito de los medios de comunicación, convirtiéndose así en términos habituales y accesivos a todos los colectivos sociales. Los mismos individuos al ser conscientes de que se trata de un hecho social real y fehaciente que se encuentra al orden del día tratan de recabar información acerca del tema.
Dicha información a veces no se encuentra lo más accesible posible y otra vez no trasciende a la opinión pública de forma “incompleta” y “falseada”, favorecida por cierto amarillismo reinante hoy en día en el mundo de la información. Esta generación de comportamientos moralmente reprobables suelen ir favorecidos por la concurrencia de ciertos móviles económicos o intereses mercantiles.
Éstos hayan en el morbo que puede suscitar este tema tan serio, un gancho mediático con el que generar importantes beneficios monetarios a costa del sufrimiento de los enfermos y sus familias. Estos han visto su vida convertida en objetivo mediático, susceptibles de ser objeto de debates frívolos que contribuyen aún más a la desinformación y desensibilización más profunda de los diferentes entes sociales.
A este respecto ha contribuido de forma evidente el dogma religioso, presente que parece presentarse más interesado en fomentar cierto despropósito y especulaciones situando a la eutanasia en la esfera del asesinato o en la inducción al suicidio.
Está claro que nadie tiene derecho a quitarle la vida a un semejante; constituyéndose esta opción en susceptible de reprobación moral, religiosa y siendo calificada de situación delictual en la mayor parte de los casos en la mayoría de las jurisdicciones tanto a nivel europeo como mundial.
Sin embargo nuestra interpretación es distinta a la planteada por la iglesia pues es el propio enfermo el que considera que su vida no merece ser prolongada al carecer de las condiciones necesarias para que esta se desarrolle dignamente. Aquí, el enfermo es el que solicita auxilio para hacer cumplir sus deseos, en muchos casos su última voluntad.
No se trata de emprender una escapada de la adversidad sino de dar cabida a la voluntad del paciente con el objeto de dar por finalizada su agonía vital; materializada en terribles dolores físicos y psicológicos.
En épocas anteriores, donde la influencia católica monopolizaba la totalidad de las esferas públicas, se encargaba de hacer propaganda de un cierto gusto hacia el martirio humano, el sufrimiento y la flagelación, entendido éstos como instrumentos encaminados a alcanzar la salvación divina.
Hoy día al margen de consideraciones de carácter religioso, existe una concepción de la vida como un trayecto poblado de momentos de radiante felicidad pero también otros de extrema tristeza.
Lo que se pretende a partir de este concepto es que cuando estos momentos de dolor adquieran un carácter permanente e irreversible; éstos deben ser subsanados de la manera más eficiente posible a través de la aplicación de todo tipo de tratamientos siempre que éstos no generen un mal mayor al enfermo que si no se aplicasen o bien aunque éstos adelanten la muerte del enfermo.
Si bien la iglesia católica afirma que dios otorga y concede a los seres humanos el libre albedrío para juzgar lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, una persona no creyente determinaría que la capacidad para disponer libremente de su vida corresponde únicamente al propio ser humano como legítimo disponedor de ese supuesto don divino que resulta ser la vida humana.
La mayoría de los medios informativos alentados por la mayoría política de derechas que ahora dirige la acción política de nuestro estado; se han esforzado en vender una imagen totalmente distorsionada del tratamiento legislativo dado a la eutanasia en países como Holanda.
Ha habido un gran interés en desproveer de todo valor al debate político que ha tenido lugar en este país durante años y que ha traído como consecuencia la articulación de un sistema legal rigurosos y ejemplarizante en torno a la eutanasia. Además aparte de la discusión política y legislativa ha cobrado una gran importancia la opinión de los ciudadanos organizados en asociaciones en pro de los derechos de los enfermos terminales a través de las cuales se han hecho públicas sus reivindicaciones que al final han alcanzado traducción jurídica.
Es necesario desterrar las imágenes de arbitrariedad e inmoralidad que se intentan atribuir y proyectar sobre la legislación holandesa. Es más, el pueblo holandés se ha caracterizado por una gran rectitud moral, una diligencia que se ha extremado al máximo, una actitud ejemplar que ha traído como resultado una serie de limitaciones y requisitos inherentes en cuanto al tratamiento y la consideración para con el enfermo, el trato para con sí mismo y su familia, el tratamiento informativo-médico...
No nos encontramos ante un proceso arbitrario, sino que las destacadas exigencias para la toma de decisión de la aplicación de la eutanasia se deben a la necesidad de respetar la voluntad y dignidad del enfermo y cantidad de cuestiones que sirven para dotar de legitimidad a un proceso como éste.
No se trata de una inducción al suicidio sino que este proceso que se ha diseñado para que los enfermos que libremente han decidido poner fin a sus padecimientos lo hagan en las mejores condiciones posibles y por supuesto, al amparo de una legislación que vele por la protección de los derechos fundamentales de los enfermos.
Donación de órganos salva 33 vidas cada tres horas
OVIEDO. El ex presidente de The Transplantation Society (TTS) Jeremy Chapman, comparó el rescate de los 33 mineros atrapados en una mina chilena con las 33 vidas que cada tres horas salvan las donaciones de órganos. por EFE
The Transplantation Society (TTS) recibirá mañana en Oviedo (España) el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.
Chapman destacó que las organizaciones de trasplantes consiguen que casi 100.000 personas cada año en el mundo “tengan una segunda oportunidad”, entre las que destacó a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) española -que comparte el premio junto a la TTS- por su “éxito a nivel mundial”.
El australiano Jeremy Chapman, que presidía la TTS cuando fue fallado el premio, ofreció una rueda de prensa en Oviedo y participó seguidamente en un acto institucional en el Parlamento regional de Asturias, junto al responsable del comité ético de la organización con sede en Canadá, el estadounidense Francis Delmonico.
“No hay que olvidar que otros cientos de miles de personas mueren mientras esperan un órgano”, apuntó Chapman, antes de advertir contra el tráfico ilícito o “turismo de trasplantes”, porque así, continuó con la comparación, si en la mina chilena sólo hubiera podido salvarse a la mitad, “hubiesen sido los ricos”.
El tráfico comercial de órganos humanos estuvo en aumento hasta hace cinco años, según explicó Chapman, y alcanzó hasta el 10 por ciento de las donaciones. Desde hace un lustro, el “gran esfuerzo de muchos países” para modificar sus legislaciones y perseguir estos ilícitos ha reducido la comercialización.
“Espero que hoy sea del 1 por ciento”, pronosticó Chapman, además de indicar que desde que fue firmada hace dos años la Declaración de Estambul contra esa práctica por 78 países “aquellos que trafiquen se tienen que esconder cada vez más”.
Por su parte, el director de la Organización Nacional de Trasplantes de España Rafael Matesanz, dijo que si la ONT ha obtenido “resultados espectaculares” y las más altas cotas de donación en el mundo es gracias al altruismo de la sociedad española y a la coordinación de los sistemas sanitarios de las regiones.
“España está enseñando a donar al resto del mundo”, señaló con orgullo el director durante más de veinte años de la ONT, antes de recordar que el modelo español es seguido por la UE, por los países iberoamericanos y por la OMS.
21 de Octubre de 2010 11:37
Clonar alimentos sí, humanos no
El genetista Francisco Ayala defiende en A Coruña la alteración de los genes de alimentos pero rechaza la clonación humana y sostiene que filosofía y biología son compatibles.
El eterno debate entre ciencia y moral ha sido el tema escogido para clausurar el IX Congreso Internacional de Ontología. El genetista Francisco Ayala recuperó en A Coruña las teorías de biólogos y filósofos sobre el origen de la moral para demostrar que no son contrarias, sino complementarias. El experto también defendió las mutaciones genéticas en los alimentos para mejorarlos o en algunos animales, pero considera que la clonación humana carece de cualquier tipo de justificación biológica, ética y moral
ALEXANDRA MOLEDO | A CORUÑA "No hay ninguna razón biológica, ética ni moral que justifique la clonación humana", afirmó ayer el genetista Francisco Ayala en la presentación de la conferencia Evolución humana: de la biología a la cultura, que impartió en A Coruña para clausurar el IX Congreso Internacional de Ontología, en el que colabora la fundación Paideia.
En la charla, el profesor del departamento de Ecología y Biología evolutiva de la Universidad de California hizo un repaso por los siete millones de años de la especie humana, en que reivindicó que filósofos y biólogos se complementan en sus teorías y destacó el momento en que "nuestra especie comenzó a diferenciarse de los antropoides como los chimpacés", explicó el experto.
Ayala indicó que la postura erguida y el cerebro son las dos características principales que diferencian a los humanos de los primates. De hecho, como dato curioso apuntó que el tamaño del cerebro ha pasado en dos millones de años de unos 300 a 1.400 gramos.
En cuanto al componente cultural y al comportamiento de los humanos, el genetista intentó resolver el conflicto entre los biólogos y los filósofos sobre el origen de la ética y la moralidad. Francisco Ayala explicó que los biólogos creen que la capacidad de hacer juicios morales y distinguir entre el bien y el mal responde a causas físicas, mientras que los filósofos atribuyen a la cultura los códigos morales según los que decidimos lo que es bueno y lo que es malo.
El experto quiso demostrar que los dos argumentos son válidos porque se refieren a cosas distintas. Según el filósofo y organizador del IX Congreso Internacional de Ontología, Víctor Gómez, "Ayala sabe aportar muy bien sus conocimientos sobre genética al estudio de las disciplinas especializadas, sin olvidarse de la filosofía que les da unidad de significación".
Francisco Ayala también destacó que la genética es una ciencia y no debería haber obstáculos éticos en su aplicación. En este sentido, alabó las ventajas de la genética moderna, pues, en los alimentos, "permiten alterar algunos aspectos sin necesidad de cambiar las propiedades beneficiosas que ya tienen, como por ejemplo la introducción de vitaminas en el arroz".
El profesor considera que en Europa, "por razones educativas", hay cierto recelo a estas técnicas modernas y que el aplazamiento de la UE de la venta de alimentos modificados genéticamente atiende "a razones políticas". El genetista, por el contrario, cree que en la clonación de animales hay que tener mucha precaución porque "las tecnologías no son perfectas y es frecuente que haya problemas en algunos órganos o que las células envejezcan más rápido". Pero, aún así, "la clonación de vacas, cerdos y pollos no tiene ningún riesgo porque se consumen antes de que aparezcan los problemas genéticos", indicó Ayala.
Sobre la clonación humana, el biólogo se muestra tajante y la ve injustificable desde cualquier punto de vista. Para Ayala, aunque se duplicasen los genes de una persona, el resultado final sería imperfecto, porque, sostiene, "somos una interacción de los genes con todas las experiencias vividas y toda la cultura que nos rodea desde que estamos en el seno de nuestras madres".
¿Qué es?
La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.
Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico. Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 por ciento, en los casos más críticos, de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.
Causas
Su causa es desconocida, pero los factores sociales parecen importantes. Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia, es probable que una parte de la población tenga una mayor predisposición física a sufrir este trastorno, independientemente de la presión que pueda ejercer el entorno. Por ello existen de factores generales que se asocian a un factor desencadenante o cierta vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el desarrollo de la enfermedad: la propia obesidad, del enfermo, obesidad materna, muerte o enfermedad de un ser querido, separación de los padres, alejamiento del hogar, fracasos escolares, accidentes, sucesos traumáticos.
Síntomas de Anorexia
Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por el enfermo y por una percepción errónea del propio cuerpo. En consecuencia, los problemas endocrinos se hacen evidentes en un espacio de tiempo relativamente corto. Los principales síntomas que determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:
• Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo.
• Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
• Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
• Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea). Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados: estreñimiento, amenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.
Pero es la familia la que detecta los síntomas que dan la voz de alarma: Preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos, constante sensación de frío, reducción progresiva de los alimentos, obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte, utilización de trampas para evitar la comida e hiperactividad.
A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones.
Diagnósticos
La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.
Tratamientos
Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:
• Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar.
• Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
• Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares. Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios.
BULIMIA
¿Qué es?
Las personas que padecen bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos autoinducidos o empleo de laxantes o diuréticos o ambos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.
Los bulímicos tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y, en general, su peso es normal, por lo que resulta difícil detectar la enfermedad. En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.
Causas
En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar. El enfermo de bulimia siempre se ve gordo, aun cuando su peso es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Hasta el momento se desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el desarrollo de la enfermedad y son más conocidos algunos factores desencadenantes relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la anorexia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las ideas distorsionadas del propio cuerpo.
Síntomas de Bulimia
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:
• Atracones o sobreingesta de alimentos: El enfermo come una gran cantidad de alimentos en un espacio de tiempo muy corto. No tiene control sobre la ingesta y es tal la ansiedad que cree que no puede parar de comer.
• Para prevenir el aumento de peso y compensar el atracón o el exceso de las comidas se provoca vómitos, utiliza laxantes, diuréticos, fármacos, o recurre a otros medios que le permitan controlar el peso, como la practica abusiva de actividades deportivas.
• Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de dos veces por semana.
• La autoestima del enfermo es baja y la identifica con su cuerpo.
Asimismo, se producen otros cambios físicos y emocionales (depresión, ansiedad) que manifiestan el desarrollo de la enfermedad. Los bulímicos se ven gordos, incluso cuando su peso es normal; se avergüenzan de su cuerpo y lo rechazan, por lo que intentan hacer dieta en todo momento. A pesar de todo, la ingestión compulsiva a escondidas o durante la noche es una de las principales características de esta patología. Pueden llegar a gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa, que comienza a desaparecer misteriosamente de la despensa. No sienten ningún placer al comer ni preferencias en cuanto al tipo de alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar los lugares en los que hay comida y procuran comer solos. Su comportamiento suele ser asocial, tienden a aislarse, y la comida es su único tema de conversación. Además, la falta de control sobre los alimentos les produce grandes sentimientos de culpa y vergüenza.
En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad se encuentran la debilidad, dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el aumento de las glándulas salivales y parótidas, problemas con los dientes, mareos, pérdida de cabello, irregularidades menstruales, y bruscos aumentos y reducciones de peso, aunque generalmente no sufren una oscilación de peso tan importante como la que se manifiesta en la anorexia. La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos como la cleptomanía, el alcoholismo o la promiscuidad sexual.
Diagnósticos
El médico sospecha bulimia nerviosa si una persona está demasiado preocupada por el aumento de su peso, que presenta grandes fluctuaciones, en especial si existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes. Otras pistas incluyen cicatrices en los nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito, erosión del esmalte dental debido al ácido del estómago y un valor bajo de potasio sanguíneo. El diagnóstico resulta complicado ya que los episodios de voracidad y vómitos se ocultan con facilidad.
Tratamientos
Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo a menudo puede ayudar a controlar la bulimia nerviosa, incluso cuando la persona no parece deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración del fármaco.
EUTANASIA
A través de los distintos análisis realizados en torno al tema de la eutanasia desde el punto de vista moral, religioso y científico-sanitario, hemos llegado a la conclusión de la inexistencia de unos criterios unificados, de modo que dentro de cada posición existen multitud de variantes y puntos enfrentados, dando lugar a una amplia heteredoxia dialéctica en torno al tema de la eutanasia.
Resulta probado que el mismo transcurso histórico ha favorecido la prevalencia de unas vertientes ideológicas por encima de otras; motivadas a su vez por diversos factores como son por ejemplo, la expansión de las diferentes religiones, los nuevos postulados filosóficos y políticos, el avance científico y tecnológico... en la práctica ésto lo que ha supuesto es que el tratamiento dado a la eutanasia haya adquirido características bien distintas a lo largo del tiempo.
En los últimos tiempos se ha desarrollado un debate en torno a la acuñación de nuevos conceptos y otros no tan nuevos que han necesitado ser objeto de una redefinición para poder ser adaptados a las nuevas demandas sociales. Términos como cuidados paliativos, eutanasia pasiva, activa, indirecta, testamento vital, encarnizamiento terapéutico, muerte cerebral etc...
Se han convertido en conceptos que han superado un cierto tabú social para inundar el ámbito de los medios de comunicación, convirtiéndose así en términos habituales y accesivos a todos los colectivos sociales. Los mismos individuos al ser conscientes de que se trata de un hecho social real y fehaciente que se encuentra al orden del día tratan de recabar información acerca del tema.
Dicha información a veces no se encuentra lo más accesible posible y otra vez no trasciende a la opinión pública de forma “incompleta” y “falseada”, favorecida por cierto amarillismo reinante hoy en día en el mundo de la información. Esta generación de comportamientos moralmente reprobables suelen ir favorecidos por la concurrencia de ciertos móviles económicos o intereses mercantiles.
Éstos hayan en el morbo que puede suscitar este tema tan serio, un gancho mediático con el que generar importantes beneficios monetarios a costa del sufrimiento de los enfermos y sus familias. Estos han visto su vida convertida en objetivo mediático, susceptibles de ser objeto de debates frívolos que contribuyen aún más a la desinformación y desensibilización más profunda de los diferentes entes sociales.
A este respecto ha contribuido de forma evidente el dogma religioso, presente que parece presentarse más interesado en fomentar cierto despropósito y especulaciones situando a la eutanasia en la esfera del asesinato o en la inducción al suicidio.
Está claro que nadie tiene derecho a quitarle la vida a un semejante; constituyéndose esta opción en susceptible de reprobación moral, religiosa y siendo calificada de situación delictual en la mayor parte de los casos en la mayoría de las jurisdicciones tanto a nivel europeo como mundial.
Sin embargo nuestra interpretación es distinta a la planteada por la iglesia pues es el propio enfermo el que considera que su vida no merece ser prolongada al carecer de las condiciones necesarias para que esta se desarrolle dignamente. Aquí, el enfermo es el que solicita auxilio para hacer cumplir sus deseos, en muchos casos su última voluntad.
No se trata de emprender una escapada de la adversidad sino de dar cabida a la voluntad del paciente con el objeto de dar por finalizada su agonía vital; materializada en terribles dolores físicos y psicológicos.
En épocas anteriores, donde la influencia católica monopolizaba la totalidad de las esferas públicas, se encargaba de hacer propaganda de un cierto gusto hacia el martirio humano, el sufrimiento y la flagelación, entendido éstos como instrumentos encaminados a alcanzar la salvación divina.
Hoy día al margen de consideraciones de carácter religioso, existe una concepción de la vida como un trayecto poblado de momentos de radiante felicidad pero también otros de extrema tristeza.
Lo que se pretende a partir de este concepto es que cuando estos momentos de dolor adquieran un carácter permanente e irreversible; éstos deben ser subsanados de la manera más eficiente posible a través de la aplicación de todo tipo de tratamientos siempre que éstos no generen un mal mayor al enfermo que si no se aplicasen o bien aunque éstos adelanten la muerte del enfermo.
Si bien la iglesia católica afirma que dios otorga y concede a los seres humanos el libre albedrío para juzgar lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, una persona no creyente determinaría que la capacidad para disponer libremente de su vida corresponde únicamente al propio ser humano como legítimo disponedor de ese supuesto don divino que resulta ser la vida humana.
La mayoría de los medios informativos alentados por la mayoría política de derechas que ahora dirige la acción política de nuestro estado; se han esforzado en vender una imagen totalmente distorsionada del tratamiento legislativo dado a la eutanasia en países como Holanda.
Ha habido un gran interés en desproveer de todo valor al debate político que ha tenido lugar en este país durante años y que ha traído como consecuencia la articulación de un sistema legal rigurosos y ejemplarizante en torno a la eutanasia. Además aparte de la discusión política y legislativa ha cobrado una gran importancia la opinión de los ciudadanos organizados en asociaciones en pro de los derechos de los enfermos terminales a través de las cuales se han hecho públicas sus reivindicaciones que al final han alcanzado traducción jurídica.
Es necesario desterrar las imágenes de arbitrariedad e inmoralidad que se intentan atribuir y proyectar sobre la legislación holandesa. Es más, el pueblo holandés se ha caracterizado por una gran rectitud moral, una diligencia que se ha extremado al máximo, una actitud ejemplar que ha traído como resultado una serie de limitaciones y requisitos inherentes en cuanto al tratamiento y la consideración para con el enfermo, el trato para con sí mismo y su familia, el tratamiento informativo-médico...
No nos encontramos ante un proceso arbitrario, sino que las destacadas exigencias para la toma de decisión de la aplicación de la eutanasia se deben a la necesidad de respetar la voluntad y dignidad del enfermo y cantidad de cuestiones que sirven para dotar de legitimidad a un proceso como éste.
No se trata de una inducción al suicidio sino que este proceso que se ha diseñado para que los enfermos que libremente han decidido poner fin a sus padecimientos lo hagan en las mejores condiciones posibles y por supuesto, al amparo de una legislación que vele por la protección de los derechos fundamentales de los enfermos.
Donación de órganos salva 33 vidas cada tres horas
OVIEDO. El ex presidente de The Transplantation Society (TTS) Jeremy Chapman, comparó el rescate de los 33 mineros atrapados en una mina chilena con las 33 vidas que cada tres horas salvan las donaciones de órganos. por EFE
The Transplantation Society (TTS) recibirá mañana en Oviedo (España) el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.
Chapman destacó que las organizaciones de trasplantes consiguen que casi 100.000 personas cada año en el mundo “tengan una segunda oportunidad”, entre las que destacó a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) española -que comparte el premio junto a la TTS- por su “éxito a nivel mundial”.
El australiano Jeremy Chapman, que presidía la TTS cuando fue fallado el premio, ofreció una rueda de prensa en Oviedo y participó seguidamente en un acto institucional en el Parlamento regional de Asturias, junto al responsable del comité ético de la organización con sede en Canadá, el estadounidense Francis Delmonico.
“No hay que olvidar que otros cientos de miles de personas mueren mientras esperan un órgano”, apuntó Chapman, antes de advertir contra el tráfico ilícito o “turismo de trasplantes”, porque así, continuó con la comparación, si en la mina chilena sólo hubiera podido salvarse a la mitad, “hubiesen sido los ricos”.
El tráfico comercial de órganos humanos estuvo en aumento hasta hace cinco años, según explicó Chapman, y alcanzó hasta el 10 por ciento de las donaciones. Desde hace un lustro, el “gran esfuerzo de muchos países” para modificar sus legislaciones y perseguir estos ilícitos ha reducido la comercialización.
“Espero que hoy sea del 1 por ciento”, pronosticó Chapman, además de indicar que desde que fue firmada hace dos años la Declaración de Estambul contra esa práctica por 78 países “aquellos que trafiquen se tienen que esconder cada vez más”.
Por su parte, el director de la Organización Nacional de Trasplantes de España Rafael Matesanz, dijo que si la ONT ha obtenido “resultados espectaculares” y las más altas cotas de donación en el mundo es gracias al altruismo de la sociedad española y a la coordinación de los sistemas sanitarios de las regiones.
“España está enseñando a donar al resto del mundo”, señaló con orgullo el director durante más de veinte años de la ONT, antes de recordar que el modelo español es seguido por la UE, por los países iberoamericanos y por la OMS.
21 de Octubre de 2010 11:37
Clonar alimentos sí, humanos no
El genetista Francisco Ayala defiende en A Coruña la alteración de los genes de alimentos pero rechaza la clonación humana y sostiene que filosofía y biología son compatibles.
El eterno debate entre ciencia y moral ha sido el tema escogido para clausurar el IX Congreso Internacional de Ontología. El genetista Francisco Ayala recuperó en A Coruña las teorías de biólogos y filósofos sobre el origen de la moral para demostrar que no son contrarias, sino complementarias. El experto también defendió las mutaciones genéticas en los alimentos para mejorarlos o en algunos animales, pero considera que la clonación humana carece de cualquier tipo de justificación biológica, ética y moral
ALEXANDRA MOLEDO | A CORUÑA "No hay ninguna razón biológica, ética ni moral que justifique la clonación humana", afirmó ayer el genetista Francisco Ayala en la presentación de la conferencia Evolución humana: de la biología a la cultura, que impartió en A Coruña para clausurar el IX Congreso Internacional de Ontología, en el que colabora la fundación Paideia.
En la charla, el profesor del departamento de Ecología y Biología evolutiva de la Universidad de California hizo un repaso por los siete millones de años de la especie humana, en que reivindicó que filósofos y biólogos se complementan en sus teorías y destacó el momento en que "nuestra especie comenzó a diferenciarse de los antropoides como los chimpacés", explicó el experto.
Ayala indicó que la postura erguida y el cerebro son las dos características principales que diferencian a los humanos de los primates. De hecho, como dato curioso apuntó que el tamaño del cerebro ha pasado en dos millones de años de unos 300 a 1.400 gramos.
En cuanto al componente cultural y al comportamiento de los humanos, el genetista intentó resolver el conflicto entre los biólogos y los filósofos sobre el origen de la ética y la moralidad. Francisco Ayala explicó que los biólogos creen que la capacidad de hacer juicios morales y distinguir entre el bien y el mal responde a causas físicas, mientras que los filósofos atribuyen a la cultura los códigos morales según los que decidimos lo que es bueno y lo que es malo.
El experto quiso demostrar que los dos argumentos son válidos porque se refieren a cosas distintas. Según el filósofo y organizador del IX Congreso Internacional de Ontología, Víctor Gómez, "Ayala sabe aportar muy bien sus conocimientos sobre genética al estudio de las disciplinas especializadas, sin olvidarse de la filosofía que les da unidad de significación".
Francisco Ayala también destacó que la genética es una ciencia y no debería haber obstáculos éticos en su aplicación. En este sentido, alabó las ventajas de la genética moderna, pues, en los alimentos, "permiten alterar algunos aspectos sin necesidad de cambiar las propiedades beneficiosas que ya tienen, como por ejemplo la introducción de vitaminas en el arroz".
El profesor considera que en Europa, "por razones educativas", hay cierto recelo a estas técnicas modernas y que el aplazamiento de la UE de la venta de alimentos modificados genéticamente atiende "a razones políticas". El genetista, por el contrario, cree que en la clonación de animales hay que tener mucha precaución porque "las tecnologías no son perfectas y es frecuente que haya problemas en algunos órganos o que las células envejezcan más rápido". Pero, aún así, "la clonación de vacas, cerdos y pollos no tiene ningún riesgo porque se consumen antes de que aparezcan los problemas genéticos", indicó Ayala.
Sobre la clonación humana, el biólogo se muestra tajante y la ve injustificable desde cualquier punto de vista. Para Ayala, aunque se duplicasen los genes de una persona, el resultado final sería imperfecto, porque, sostiene, "somos una interacción de los genes con todas las experiencias vividas y toda la cultura que nos rodea desde que estamos en el seno de nuestras madres".
La tomatina, Buñol (Valencia)
La Tomatina es una fiesta que se celebra en el municipio valenciano de Buñol, en la que los participantes se arrojan tomates los unos a los otros. Se celebra el último miércoles del mes de agosto, enclavada dentro de la semana de fiestas de Buñol.
Fiesta de las Fallas de Valencia
Fiesta de las Fallas de Valencia
Las Fallas (Falles tradicionalmente, en valenciano) es una fiesta celebrada del 15 al 19 de marzo en algunas ciudades y pueblos de la Comunidad Valenciana (España), entre ellas principalmente en Valencia y Alcira, tambien en el resto de España como en la ciudad de Palma de Mallorca o incluso Huelva; así como en la ciudad argentina de Mar del Plata, receptora de miles de inmigrantes valencianos. También llamadas fiestas josefinas o festes de Sant Josep (en valenciano) se celebran en honor de San José, patrón de los carpinteros. Está catalogada como fiesta de Interés Turístico Internacional. La denominación de fallas corresponde a las construcciones artísticas de materiales combustibles en su conjunto, que representan figuras conocidas como ninots y composiciones de elementos. A lo largo de la historia los materiales han ido evolucionando, pero tradicionalmente, estos ninots eran de papel,cartón y madera. Actualmente las figuras más voluminosas se hacen de corcho blanco, ya que permiten formas más ligeras y de mayor tamaño.
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Espero que este espacio se convierta en un lugar de encuentro donde podamos compartir nuestros recursos y actividades del día a día.
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